Cómo cuidar los oídos. Hábitos que pueden suponer pérdida de audición

La pérdida auditiva es más común de lo que solemos pensar. Posiblemente porque es poco conocido que ésta se puede dar en varios grados y tipologías.

Grado de pérdida de audición Escala de la pérdida de audición (dB)
Normal -10 a 15
Ligera 16 a 25
Leve 26 a 40
Moderada 41 a 55
Moderadamente severa 56 a 70
Severa 71 a 90
Profunda 91+

Fuente: Clark, J.G. (1981)

 

Para prevenir la pérdida de oído y asegurarnos de que no desemboca en un problema más grave, lo mejor es conocer las causas que pueden provocarla. ¡Éstas son las más comunes!

 

Cuidar los oídos del ruido intenso

Algunas de nuestras actividades de ocio habituales pueden ser motivo de daños en el oído. Por ejemplo, la música de discotecas y las clases en gimnasios puede alcanzar decibelios demasiado altos para la salud auditiva. Asimismo, el ruido ambiental de bares, calles con mucho tráfico y locales de ocio, así como el uso de auriculares con volumen demasiado alto, también son perjudiciales para el oído.

Superar los 50 decibelios de manera habitual, como ocurre en las ciudades puede suponer la aparición de problemas auditivos.

En estos casos, el uso de tapones para los oídos puede ser muy útil.

 

Cuidar los oídos en los resfriados

Forzar los oídos por causa de un resfriado es un problema muy común. Las Trompas de Eustaquio son bloqueadas por la mucosidad y esto provoca un fuerte dolor. Una técnica para cuidar los oídos en los resfriados es intentar mover la boca con asiduidad. Masticar chicle o simular bostezos permite a la mandíbula ejercitar un movimiento de presión y movilidad de la mucosidad que bloquea el oído.

Otra opción para deshacer la presión en los oídos durante el resfriado es el tomar una ducha con agua caliente. El calor de la ducha y su vapor permite que la presión de los senos nasales se relajen y que el exceso de cerumen pueda diluirse para aliviar la presión en los oídos.

Cuidar los oídos del viento  

El viento, la lluvia y el frío son fenómenos meteorológicos frente a los que tenemos que protegernos. Hasta el 8% de los españoles señala esta causa como culpable de ocasionarles algún grado de pérdida auditiva. Ante este problema, lo mejor que podemos hacer es protegernos con bufandas, orejeras o gorros.

EL dolor de oídos en el ciclismo o en otros deportes de velocidad es habitual. Comúnmente se soluciona esta molestia con la obligatoriedad de llevar un casco que proteja tanto la cabeza como los oídos.

Si aun habiendo puesto cuidado para los oídos con el viento, sigues teniendo molestias, los remedios naturales con aceites pueden ser una solución casera pero recomendamos que si es tu caso acudas a tu centro medico habitual.

 

Cuidar los oídos en la piscina

El dolor de oídos es una posible consecuencia de los nadadores. Proteger los oídos es muy importante si queremos seguir realizando la actividad.

Se puede intentar la utilización de tapones para los oídos para minimizar el riesgo de una infección de oídos.

Secar el pabellón auditivo es fundamental al salida del agua de la piscina ya que su composición con cloro e impurezas puede dañar el oído.

La otitis del nadador es un fuerte dolor de oídos que si se toca o se mueve la cabeza produce un intenso dolor.

Si nos ha entrado agua en los oídos, destapar los oídos de forma gradual y sin acciones bruscas puede protegernos de las dolencias por infección de oídos. Para que el agua salga de forma natural, acostarse y reposando la cabeza completa encima de una almohada o cojín del lado en el que tenemos el agua dentro del oído. Este acto hará que el agua salga sola por su propio peso.

Si tienes propensión a que tus oídos estén taponados o que se introduzca agua de manera habitual en el interior de los oídos, te recomendamos que nos hagas una visita para prevenir cualquier posible problema auditivo.

 

Cómo limpiarse correctamente el oído

La cera de los oídos es en muchas de las ocasiones una de las principales dolencias auditivas como causa de la pérdida de audición.

El cerumen o la cera de los oídos se fabrica en el conducto auditivo externo.

Al contrario de lo que suele pensar la gente, el oído es un órgano que se limpia solo. Los expertos no aconsejan, en ningún caso, limpiarse con bastoncillos. Utilizándolos, lo único que lograremos es empujar la cera hacia dentro y restarnos audición, o por el contrario, causarnos alguna lesión. Por su parte, el agua y el jabón son suficientes para limpiarlos.

La función de la cera de los oídos es doble, combatir las infecciones que pueden dañar el interior del canal auditivo y tapar como barrera protectora de los agentes exteriores como polvo o suciedad ambiental.

 

Alimentos que cuidan los oídos

Cada vez somos más conscientes de la importancia de seguir una dieta equilibrada y saludable. De hecho, se ha relacionado el sobrepeso en personas adultas con las pérdidas auditivas en frecuencias agudas. Por otro lado, existen alimentos para prevenir la sordera como los vegetales de hoja verde, tales como la espinaca y la lechuga romana.

El pescado, como el salmón o el atún, tiene propiedades antiinflamatorias que fortalecen el oído interno por su composición de Omega 3.

Hemos comentado que el ruido es una causa de pérdida de audición. Podemos combatir la pérdida de audición con una suplementación de magnesio. Ya que la deficiencia en este mineral provoca mayor posibilidad de daños en el oído por el ruido.

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