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¿Cómo entrenar la visión periférica?

21/05/2019
¿Cómo entrenar la visión periférica?

La visión periférica es el campo de visión que produce anexo a la focalización directa. Es de menor nitidez y permite dar encuadre al punto principal de observación.

Cuando leemos, nuestra vista se fija en las palabras del texto y utilizamos la visión central, que abarca unos 30 grados y se encarga de enfocar el objeto que estamos observando. Por su parte, la visión periférica puede abarcar casi 180 grados, aunque como ya hemos dicho no con la nitidez de la visión central.

¿Cómo entrenar la visión periférica?

Seguro que recuerdas alguna escena de las clásicas películas de acción de Bruce Lee. Aunque él no se fijaba directamente en sus rivales, sí que era capaz de anticiparse a sus ataques. Los veía venir gracias, entre otras cosas, a la visión periférica. Estos son otros ejemplos que te demuestran la importancia de ejercitar la visión periférica:

  • Visión periférica en el Fútbol: los jugadores con gran visión periférica son capaces de ver a los jugadores contrarios, los espacios, la posición de sus compañeros y el balón para realizar pases que nadie podía imaginar. La tesis doctoral definida como efectos del entrenamiento de la visión periférica en el rendimiento del jugador de fútbol. define los beneficios asociados a los jugadores que han sido ejercitados.
  • Ampliar campo de visión en Ajedrez: Los grandes maestros de este deporte también son capaces de ver todo el tablero sin mirar fijamente a una pieza en concreto, para poder visualizar los movimientos de las siguientes jugadas.
  • Visión ampliada en Malabarismo: normalmente su mirada se dirige hacia el centro y arriba, sin seguir con la mirada ninguno de los elementos que están utilizando. La visión periférica les permite rectificar la posición de las manos si notan que algún elemento se va un poco hacia delante o hacia atrás.
  • Visión periférica en la Conducción: si tenemos una buena visión periférica mientras conducimos , al entrar en una rotonda y mirar relajadamente al centro de la misma, podemos ver los coches que están dentro, los que se nos acercan, los que van a entrar antes que nosotros y los que ya están saliendo. La fundación Mapfre expone cómo afecta un menor campo de visión en la conducción.
  • La visión periférica y la lectura: si en lugar de fijarnos en una sola palabra, con la visión central, somos capaces de fijarnos en un grupo de más palabras, gracias a la visión periférica, nuestra velocidad de lectura será mucho más alta.

No solamente ganamos campo de visión. En ocasiones perdemos campo de visión y es importante conocer cuales son los síntomas iniciales para estar bajo supervisión de un optometrista.

Algunas de las causas de la pérdida de visión periférica pueden ser: sufrir de cataratas, errores de refracción no corregidos y antiguos desprendimientos de retina, aunque estén curados. Por este motivo una revisión periódica es lo necesario si hemos padecido cualquiera de estas patologías.

¿Cómo entrenar la visión periférica?

Te presentamos 9 maneras de ejercitar la visión periférica en niños y adultos

Mejorar la visión periférica nos aporta grandes beneficios. Existen diferentes métodos con los que, poco a poco, podemos ejercitar la visión periférica e ir aumentándola. Entre estos ejercicios se incluye hacer malabares o practicar deportes como el fútbol o el baloncesto. Pero también acciones tan sencillas como lanzar bolas de papel a una papelera sin mirarla directamente.

  • Puntos fijos en la habitación: tomando como referencia un elemento situado enfrente y a unos 45 grados con respecto a la altura de los ojos, como una chincheta, un cuadro o una lámpara, situamos otros dos, uno a la derecha y otro a la izquierda, formando un ángulo de unos 180 grados. Mirando al elemento central debemos ir relajando y expandiendo nuestro campo visual hasta ver los puntos laterales.
  • Expansión progresiva del foco visual: partiendo del elemento principal del ejercicio anterior, debemos ir captando todo lo que hay en la habitación sin dejar de mirarlo.
  • Ejercicio dos dedos índice: con el mismo elemento principal, y sin dejar de mirarlo, ponemos los dedos índice a la altura de los ojos y los vamos separando lentamente hasta donde podamos seguir viéndolos.
  • Ejercicio de ojo-dedo índice: situamos uno de los dedos índices a la altura de los ojos y relajamos la vista hasta verlo doble. En ese momento comenzamos a moverlo en todas las direcciones mientras lo seguimos con la mirada, viéndolo duplicado y captando todo lo que entra en nuestro campo visual.
  • Detección de mínimos movimientos: En este ejercicio se necesitan a dos personas. Una enfrente de la otra, con 2 metros de separación. La persona que hace el ejercicio debe mirar a la otra persona, a la altura de la cabeza, pero enfocando más allá, como si mirase a través de ella. Esta otra persona debe realizar movimientos sutiles hasta que la primera los detecte mientras sigue mirando de forma relajada a la altura de la cabeza. Este ejercicio también puede realizarse con un grupo de personas e intentar detectar de los movimientos de alguno o de todos los integrantes del grupo.
  • Lectura piramidal: tenemos que empezar a leer cada línea desde la segunda o tercera palabra y cambiar de línea al llegar a la antepenúltima o a la penúltima; de esta forma será la visión periférica la encargada de leer las palabras que nos saltamos.

En esta lámina podemos observar un entrenamiento de lectura piramidal que nos ayuda a entender ese pequeño esfuerzo que hacemos cuando intentamos leer las últimas palabras de cada bloque cuando empezamos a leerlas desde el centro.

¿Cómo entrenar la visión periférica?
  • Ejercicio de puntos fijo de observación: bien en la página de un libro o en una hoja rellenada con números y letras, debemos trazar un punto con un lápiz y, mirando ese punto, identificar las palabras o los números y letras que se encuentran a su alrededor. Este ejercicio lo puedes hacer con las palabras de la imágen superior.
  • Pasear por calles muy transitadas: debemos relajar la mirada e ir mirando más allá de los obstáculos que puedan aparecer, como otras personas o mobiliario urbano. Asombrosamente, y gracias a la visión periférica, seremos capaces de seguir caminando sin tropezar con ellos.
  • Crear mapas mentales: este ejercicio consiste en utilizar la visión periférica para ser capaces de, fijándonos en una de las ramas del mapa, memorizar y alcanzar uno o dos niveles siguientes de la misma.

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